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Coronavirus (COVID-19): ¿Es seguro que los niños regresen a la escuela?

¿Pueden ir los niños a la escuela durante la pandemia de coronavirus (COVID-19)?

Algunos centros escolares han abierto sus puertas para ofrecer clases presenciales, mientras otras continúan ofreciendo un sistema de educación híbrido o mixto (presencial y virtual). Pero los padres y los cuidadores se están planteando si es o no seguro que sus hijos vayan a la escuela durante la pandemia de coronavirus (COVID-19).

Los padres tienen que tener en cuenta muchas cosas: sus necesidades relacionadas con el trabajo, la educación y el cuidado de sus hijos; las ventajas del aprendizaje presencial; y la salud y la seguridad de su familia. Los niños pequeños y los niños con necesidades especiales aprenden mejor en la escuela. Los niños de secundaria y de bachillerato pueden ser más capaces de beneficiarse de la enseñanza a distancia.

He aquí algunas cosas en que pensar.

¿Qué medidas de seguridad pueden ayudar?

Las escuelas son más que un lugar para aprender. También son un lugar seguro que apoyan la salud física, mental, social y emocional de los niños mientras los padres trabajan.

Pero son seguros solo si las escuelas usan medidas de seguridad para prevenir la propagación del coronavirus y si la comunidad en la que se encuentran tiene al virus bajo control.

Los expertos en salud, los directores de los centros escolares y los profesores se están esforzando mucho para asegurarse de que las escuelas sean un lugar seguro. Para ayudar a prevenir la propagación del coronavirus, los centros escolares pueden limitar el tamaño de las clases, escalonar los horarios u ofrecer aprendizaje en línea. Algunas escuelas pueden ofrecer una mezcla de aprendizaje presencial y en línea. Aquellas escuelas que ofrezcan aprendizaje presencial pueden exigir que tanto los niños como los profesores lleven mascarillas, mantengan el distanciamiento social y sigan otras precauciones.

Para enterarse sobre si en su zona los casos están aumentando, disminuyendo o se están manteniendo estables, llame al departamento de salud de su localidad o búsquelo en su sitio web. También se puede informar en su periódico local. En muchas noticias se informa con regularidad sobre la cantidad de casos por áreas o distritos. 

¿Es probable que mi hijo enferme de COVID-19 en la escuela?

Es menos probable que un niño contraiga y contagie el coronavirus que un adulto. Los expertos en salud afirman que ir a la escuela con medidas de protección ayuda a proteger a los alumnos y reduce sus posibilidades de que contraigan el virus. Entre estas medidas, se incluyen las siguientes:

  • lavarse las manos y limpiar las superficies a menudo 
  • llevar puestas mascarillas o cubiertas de tela para la cara
  • mantener a los niños separados
  • escalonar los horarios
  • agrupar a los mismos alumnos y profesores a lo largo de toda la jornada escolar

Si un niño sano contrae el coronavirus, tiene menos probabilidades que un adulto de presentar síntomas y de ponerse muy enfermo. Y, aunque pueda asustar a los padres, el trastorno inflamatorio llamado síndrome inflamatorio multsistémico, que desarrollan algunos niños después de contraer el coronavirus, es una afección muy poco frecuente.

¿Y si mi hijo u otro miembro de mi familia pertenece a un grupo de alto riesgo?

Es posible que algunas personas puedan enfermarse mucho si contaren el coronavirus. Esto incluye a personas con problemas de salud, como el asma, la diabetes, o con sistemas inmunitarios debilitados, así como a adultos de 65 años en adelante. Los bebés menores de 12 meses de edad se ponen más enfermos al contraer el coronavirus que los niños mayores.

Si su hijo tiene un problema de salud crónico o vive con alguien que pertenece a un grupo de alto riesgo, tendrá que tener en cuenta los riesgos de que su hijo traiga gérmenes de la escuela a casa. Muchas familias con miembros de alto riesgo prefieren optar por el aprendizaje a distancia. El médico de su hijo lo puede ayudar a tomar esta decisión.

¿Va a seguir la escuela de mi hijo todas las medidas de seguridad del COVID-19?

Averigüe cuáles van a ser las precauciones de seguridad que va a seguir la escuela de su hijo. Pregunte sobre:  

  • La limpieza y la desinfección. Las escuelas deben seguir las indicaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) sobre la limpieza y la desinfección de las áreas de uso común. Las superficies que se tocan mucho (como las manillas y los pomos de los lavabos, los teclados y los pomos de las puertas) se deben limpiar lo máximo posible, por lo menos una vez al día.
  • Cribado y monitorización de la salud. Las escuelas deben estar pendientes de los síntomas del coronavirus en sus alumnos todos los días. Esto puede incluir tomar la temperatura y hacer revisiones sobre los síntomas, tanto en casa como en la escuela. Si alguien se pusiera enfermo en la escuela, se debería iniciar un proceso de aislamiento de esa persona, informando sobre con quién se ha relacionado y mandándola a su casa. Los alumnos, profesores u otro personal de la escuela se deben quedar en casa si están enfermos. Los niños que hayan estado en contacto directo con personas infectadas por COVID-19 no deben ir a la escuela
  • Cubiertas de tela para la cara. Todos los adultos que estén en un centro escolar deben llevar puestas mascarillas o cubiertas de tela para la cara, al igual que los alumnos de enseñanza secundaria y los de bachillerato. Los alumnos de enseñanza primaria y de preescolar también deben llevar puestas mascarillas o cubiertas de tela para la cara, siempre que sean capaces de llevarlas sin tocarse la cara.
  • Lavado de manos. Tanto los alumnos como el personal del centro se deben lavar la manos con agua y jabón fondo y con frecuencia. También pueden usar gel antiséptico o desinfectante para manos cuando no tengan agua y jabón a mano.
  • Distanciamiento social (también llamado distanciamiento físico). Tanto los adultos como los alumnos deben mantener entre sí una distancia mínima de 6 pies (2 metros) siempre que sea posible. Dentro del aula, separar los pupitres entre sí de 3 a 6 pies (1 a 2 metros) y hacer que los alumnos lleven mascarillas o cubiertas de tela para la cara ayudarán a impedir la propagación del coronavirus.
  • Clase o tamaño del grupo. Algunos centros escolares pueden limitar la cantidad de alumnos de las clases, poner a los alumnos en cohortes, escalonar los horarios o hacer una combinación de clases presenciales y clases en línea. Una cohorte es un grupo de alumnos y profesores que permanecen juntos durante toda la jornada escolar. Consulte al centro escolar de su hijo para saber sobre sus planes específicos relacionados con la seguridad y el COVID-19.
  • Otras maneras de reducir el riesgo. Las escuelas de todo el país están diseñando maneras creativas de reducir la propagación de los gérmenes. Pueden:
    • Hacer clases y actividades en el exterior lo máximo posible.
    • Hacer que sean los profesores quienes se cambien de aula, en vez de los alumnos.
    • Hacer que los alumnos coman dentro de las aulas en vez de hacerlo en el comedor o la cafetería.
    • Marcar el piso para enseñar a los alumnos dónde colocarse y qué recorridos seguir.
    • Hacer que los alumnos se sienten en asientos designados del autobús escolar que estén bien separados entre sí.

Las escuelas que sigan estas prácticas podrán reducir las probabilidades de que el COVID-19 se propague entre su personal y sus alumnos. Pero esto no significa que no pueda haber infecciones. Si hubiera rebrotes, las escuelas deberían tener un plan preparado que puede incluir la distancia a tiempo completo y aprender desde casa. 

¿Qué más debería saber?

Si la pandemia de coronavirus sigue cambiando, es importante ser flexible. Siga las indicaciones que le dé la escuela de su hijo y esté preparado para ir haciendo las adaptaciones que sean necesarias. 

Saber qué puede esperar y cómo mantener a su hijo seguro ayudará a reducir el riesgo de que su familia contraiga el coronavirus. Puede encontrar más información sobre cómo volver a ir a la escuela con seguridad en el sitio web de los CDC.

Fecha de revisión: octubre de 2020